El estudio de las respuestas del mercado laboral frente a cambios en los flujos de comercio internacional tiene larga tradición en Economía. El grueso de la literatura estudió el efecto de shocks comerciales sobre ciertos resultados del mercado laboral, como el empleo y los salarios, enfatizando el efecto diferencial a través de sectores, ocupaciones, y grupos de personas con determinadas habilidades. Sin embargo, trabajos recientes muestran que el comercio internacional genera efectos diferenciales sobre resultados laborales de trabajadores que, a priori, son muy parecidos (por ejemplo, en términos de edad, educación, y composición familiar) que se desempeñan en un mismo sector productivo realizando tareas similares. Estos trabajos sugieren que buena parte de la respuesta diferencial del comercio sobre trabajadores muy parecidos se explica por el hecho de que estas personas se encuentran empleadas en empresas diferentes (Helpman, Itskhoki, Muendler, y Redding (2017)). A la vez, varios trabajos señalan que, en el contexto de países en desarrollo, la informalidad laboral suele ser un margen de ajuste relevante del mercado laboral (Goldberg y Pavcnik (2003), Bosch, Goñi-Pacchioni, y Maloney (2012), Paz (2014), Cruces, Porto, y Viollaz (2018), Dix-Carneiro y Kovak (2018)).